por Elisa Klein
Traducido por Susana Petit
¿Alguna
vez has estado en una galería comercial y has visto a una madre adolescente
con su bebé? Tal vez te dijiste, "¡Eso no se ve tan difícil!
¡Y los bebés son tan adorables!" Pero antes que creas que
ser un padre o una madre adolescente es solamente ir a comprarle ropa bonita,
he aquí lo que la vida es realmente para una madre adolescente.
Raquel, de 19 años, resultó embarazada con su hijo Dylan cuando
apenas comenzaba ella su primer año de universidad. "Yo siempre
supe que quería tener niños...algún día", dice
Raquel. "Tenía yo una amiga que resultó embarazada hace algunos
años y todo lo hizo verse tan fácil. Pues esto es cualquier cosa
menos fácil! ¡Toda mi vida gira ahora alrededor de mi hijo!".
Generalmente, Raquel y Dylan comienzan su día a las 7 a.m. "Cuando
Dylan llegó a la casa del hospital, dormía todo el tiempo. ¡Yo
debía haber aprovechado para dormir más yo también! Ahora
que Dylan ha crecido, se mantiene más alerta y necesita que se le entretenga.
¡Hay días en que ni siquiera tengo tiempo para bañarme!"
Raquel es más afortunada que muchas otras madres adolescentes —
ella vive en la casa de su mamá con sus hermanitos más jóvenes
y con Dylan, y su familia le da mucho apoyo. Pero ella comprendió que
al final de cuentas, Dylan es su responsabilidad. "Mi hermana es muy buena
con Dylan, pero se desaparece con rapidez si cree que es necesario cambiar un
pañal. ¡Especialmente si el pañal tiene pupú! La
gente me dice que me van a ayudar, pero al final...todo recae en mí".
Tener a Dylan definitivamente pone un freno a la vida social de Raquel. Sus
amigos han ofrecido cuidárselo, pero ella por el momento no se siente
preparada para dejar a su bebé con otra persona. "Yo solía
salir todo el tiempo y pasar afuera toda la noche", dice ella. "Ahora,
con Dylan, estoy en casa 24/7. Algo tan sencillo como hacer una diligencia puede
ser una gran molestia".
¿Y qué podemos decir del tiempo que pasaría con su novio?
¡Eso no existe ya! "Cualquier cosa que hagamos para divertirnos,
ahora tiene que ser para los tres", explica ella. "Yo solía
pensar que estaba lista para calmarme y ya no salir tanto, ¡pero uno no
comprende cuánta libertad tiene hasta que se la quitan!"
Otra cosa que Raquel echa de menos es su apariencia física antes que
naciera su bebé. "Yo pensaba que en cuanto tuviera mi bebé,
mi pancita iba a desaparecer, pero hay otros cambios en el cuerpo, como son
las caderas anchas. Eso queda así para siempre". El no poder usar
ya su ropa antigua es lo único que la hará verse diferente de
las otras chicas de 19 años cuando regrese a la universidad. A menudo
se pregunta cómo va a hacer nuevas amistades con Dylan en su vida. "Cuando
alguien te pide tu número telefónico, ¿le dices que tienes
un bebé? ¿Querrán seguir gozando de mi compañía?"
se pregunta.
Y finalmente, las preocupaciones financieras. Cualquier dinero que Raquel recibe,
es para Dylan. Pañales, ropa, juguetes... ¡la lista es interminable!
Raquel ha hecho muchos sacrificios a fin de ser una buena mamá para su
bebé Dylan. Espera poder obtener algún día un diploma en
enfermería para entonces casarse con el padre de Dylan. Pero admite que
no está segura si sus relaciones van a durar, y ella se pregunta cómo
podrá salir con otros muchachos con Dylan como parte de su vida. A menudo
se pregunta qué le guardará el futuro. "Casi creo que no
tengo mucho futuro por delante desde que tuve mi bebé tan temprano en
mi vida. El amor que siento por él es abrumador. Pero, siento que él
es un regalo que recibí un poquito muy temprano en mi vida".
De modo que, ¿cuál es el consejo de Raquel a las adolescentes
que están pensando en tener un bebé? "Espera. Simplemente
espera. Tener un bebé puede cambiar las cosas para siempre".
Querida mamá:
Perdona que te llame así, pero para mí continuarás siendo
mi madre por toda la eternidad. ¡Cuánto siento que no me hayas
permitido llegar a nacer!Alegaste como uno de tus motivos, que te aquejaba una
gran delibidad, debido a que tenías vómitos y tensión nerviosa.
Sin embargo, estos son síntomas comunes de los primeros meses de embarazo
que sufren muchas como tú, y los consideran sólo una pequeña
inconveniencia en comparación con la gloria y el privilegio de llegar
a ser madres. Dijiste también que te sentiste abandonada por mi padre,
y por esto me abandonaste a mí en las manos del abortero. ¿Acaso
fue culpa mía haber sido creado en el transcuro de una aventura amorosa,
en la cual quizás buscabas cariño, comprensión o compañía?
Comprende que yo también necesitaba todo esto, y que sólo fuí
una víctima inocente de un momento de pasión.
Dijeron los que te aconsejaron el aborto, que había posibilidades de
que yo tuviera un defecto, y por eso yo debía ser sacrificado antes de
que pudiera nacer. ¿Me hubiera hecho ese defecto, mamá, menos
hijo tuyo o menos humano, o con menos derecho a la vida que los demás?
¿Acaso no somos todos creados por el mismo Dios e iguales en dignidad
ante Él? ¿Es que sólo los "perfectos" o los que
son deseados por sus padres tienen ahora el derecho a nacer?
Declaraste públicamente que no querías que te practicaran el aborto,
porque pensabas que al permanecer embarazada quizás te tendrían
lástima y te permitirían quedarte en EE.UU. Uno de los que te
aconsejaba comentó que esto es una importante razón para no desear
un aborto.
Quisiera haberle podido gritar públicamente que la razón más
poderosa, la que posiblemente nadie te expuso, era que aunque yo no había
nacido todavía, era un ser humano, no un pedazo de carne o un coágulo
de sangre como dicen algunos. Mi corazón -- ese corazón que podía
haberte querido mucho -- comenzó a latir a los 21 días de concebido
y mi cerebro comenzó a funcionar a las seis semanas. Aunque sólo
contaba 10 semanas de concebido al morir, ya tenía manitas, que tanto
te podían haber acariciado -- y piecesitos, que podían haber corrido
tras de ti. Mis manitas ya tenían huellas digitales -- huellas que mostraban
mi identidad y mi individualidad.
Mamá: ¡sé que de haberme podido ver y conocer me hubieras
querido! Aunque tú todavía no sentías mis movimientos,
porque era muy pequeño, yo me movía dentro de ti, crecía
y esperaba que llegara el momento de que me recibieras en tus brazos como te
recibieron a ti cuando llegaste, brazos amigos que te ayudaron.
Viniste a EE.UU. después de muchos sacrificios, para poder disfrutar
de los tres principales derechos humanos que garantiza la Constitución
de esta gran nación: el derecho a la vida, la libertad, y la búsqueda
de la felicidad. Sin embargo, mamá, en tu afán de conseguir esos
derechos para ti misma, quizás te olvidaste de otorgármelos a
mí.
Sé que has dicho que hay cosas que hay que hacerlas, refiriéndote
al aborto que te aconsejaron. Ruego a Dios por ti, para que te perdone, porque
yo creo que no sabes lo que has hecho, y el día que de veras lo sepas,
quizás tu dolor y tu arrepentimiento serán muy grandes. Ese día,
cuando abras los ojos del alma, sabrás que yo como tú tenía,
no sólo un cuerpo, sino también un alma inmortal. Recuerda en
ese día que Dios es misericordioso, y que no hay falta por grave que
ésta sea, que El no pueda perdonar. Recuerda también que yo, a
pesar de todo, siempre te querré y esperaré conocerte algún
día en la eternidad.
Tu hijito.

"Carta de una niña que no llegó a nacer"
Querida Mamita:
Estoy ahora en el cielo, sentada en el regazo de Cristo. El me ama y llora conmigo
porque me han destrozado el corazón. ¡Quería ser yo tu niña!
Todavía no comprendo lo que ha pasado.
Desde el primer momento en que me dí cuenta de que existía, de
que era un ser humano, me sentí muy feliz. Residía en un lugar
obscuro, pero muy cómodo. Notaba que ya tenía deditos en mis manitas
y en mis pies. Estaba bien adelantada en mi desarrollo aunque todavía
no estaba lista para salir de mi habitación. Empleaba la mayor parte
del tiempo pensando y durmiendo. Aún desde los primeros días de
mi existencia se me desarrolló un tremendo apego por ti, mamita.
A veces, cuando te oía llorar, lloraba contigo. Otras veces gritabas
y luego te ponías a llorar. Oía cuando mi papaíto contestaba
gritándote enfadado. Esto me ponía muy triste pero esperaba que
todo pasara pronto. A veces me preguntaba por qué llorabas con frecuencia.
En una ocasión lloraste todo el día. ¡Cómo padecí
yo contigo! No podía imaginar siquiera la causa de tanta infelicidad.
Ese mismo día ocurrió algo terrible. Un monstruo feroz se introdujo
en mi habitación donde descansaba calentita y cómoda.
Sentí pánico y comencé a gritar desesperadamente, pero
mis gritos no eran escuchados. Imagino que te tenían amarrada porque
no hiciste el menor esfuerzo por socorrerme. Tal vez fue que nunca oíste
la voz de mi desesperación.
El monstruo se me iba acercando más y más y yo con alaridos de
horror te decía: ¡"Mami, Mami, socórreme por favor!
¡Mamaíta ayúdame!" ¡Estaba tan sobrecogida de
terror! Grité y grité hasta más no poder. Entonces el monstruo
comenzó a desprenderme los bracitos. ¡Cuánto me dolían!
Sentía un dolor tan fuerte que nunca lo podré describir. Le rogué
que me dejara, pero ni caso me hizo. Grité y grité horrorizada
cuando me arrancó una pierna. Aunque el dolor era muy intenso me dí
cuenta de que me estaba muriendo. Me torturaba pensar que nunca ibas a ver mi
carita y que nunca te oiría decirme: "Te amo".
Yo quería secar tus lágrimas y que no lloraras más. ¡Había
hecho tantos planes para hacerte feliz, mamita! Era imposible, todos mis sueños
se me habían evaporado. Aunque estaba horrorizada y muy dolorida, mi
quebrantado corazón era mi mayor dolor. ¡Cuánto deseaba
yo ser tu hijita! Pero, ya no podía ser, me estaba muriendo por una muerte
horripilante. Sólo podía imaginar las terribles cosas que te estaban
haciendo. Antes de que me tiraran a la basura quería decirte: "Te
amo mamaíta"; pero no sabía cómo hacértelo
entender. De todos modos no hubiera tenido aliento para pronunciarlas pues estaba
ya muerta.
Entonces sentí que me elevaba. Un poderoso ángel me llevó
en sus brazos a un lugar hermoso; lloraba todavía, aunque ya mi dolor
había desaparecido. El ángel me llevó donde Jesús
y me depositó en sus brazos. Jesús me dijo que me amaba y que
era mi Padre, ésto me hizo inmensamente felíz. Le pregunté
al Señor qué era aquello que me había ocasionado la muerte
y El me contestó suavemente: "El aborto, lo siento hija mía,
sé lo que has pasado".
Yo no sé lo que quiere decir esa palabra aborto, pero imagino que es
el nombre del monstruo que me tronchó la vida. Ahora te escribo mamita,
para decirte que te amo... y para decirte: "¡Cuántos deseos
tenía de ser tu hijita!". Hice todo lo imposible por sobrevivir,
quería vivir. Tenía voluntad de vivir. Pero era tavía muy
pequeña y el monstruo era demasiado fuerte para mí. Me succionó
desprendiéndome los brazos y las piernas, y luego se tragó el
resto de mi cuerpecito. En tales circunstancias era imposible sobrevivir, pero
quería dejarte saber que traté y traté de quedarme contigo,
pues yo no quería irme.
Mamita, también quiero decirte que te cuides mucho de ese monstruo, el
aborto. Te amo y no quisiera que pasaras por el sufrimiento que pasé
yo. Por favor mamita, cuídate mucho.
Te ama,
Tu bebita.

"Diario de un bebé por nacer"
Octubre 5: Hoy
comienza mi vida, mis padres no lo saben todavía. Soy tan pequeña
como una semilla de manzana, pero ya existo y soy única en el mundo y
diferente a todas las demás. Y, a pesar de que casi no tengo forma aún,
seré una niña. Tendré cabellos rubios y ojos azules, y
sé que me gustarán mucho las flores. Los científicos dirían
que todo esto ya lo tengo impreso en mi código genético.
Octubre 19: He crecido un poco, pero soy todavía demasiado pequeña
para poder hacer algo por mí misma. Mamá lo hace todo por mí.
Pero lo más gracioso es que ni siquiera sabe que me está llevando
consigo, precisamente debajo su corazón, alimentándome con su
propia sangre.
Octubre 23: Mi boca comienza a tomar forma. ¡Parece increíble!
Dentro de un año, poco más o menos, estaré riendo, y más
tarde ya podré hablar. Desde ahora sé cuál será
mi primera palabra: Mamá. ¿Quién se atreve a decir que
todavía no soy una persona viva? Por supuesto que lo soy, tal como la
diminuta miga de pan es verdaderamente pan.
Octubre 27: Hoy comenzó a latir mi corazón por su cuenta
(link to Multimedia heart beat). De ahora en adelante latirá constantemente
toda mi vida, sin detenerse para descansar. Luego, después de muchos
años, se sentirá fatigado y se detendrá y yo moriré
de forma natural. Pero ahora no estoy al final, sino al principio de mi vida.
Noviembre 2: Cada día crezco un poquito, están tomando
forma mis brazos y mis piernas. Pero ¡cuánto habré de esperar
hasta que mis piernecitas me lleven corriendo a los brazos de mi madre, hasta
que mis brazos puedan estrechar a mi padre!
Noviembre 12: En mis manos empiezan a formarse unos dedos pequeñísimos.
Es extraño lo pequeños que son; sin embargo, ¡qué
maravillosos serán! Acariciarán un perrito, arrojarán una
pelota, recogerán flores, tocarán otra mano. Mis dedos tal vez
algún día puedan tocar el violín o pintar un cuadro.
Noviembre 20: Hoy el médico le anunció a mi mamá
por primera vez, que yo estoy viviendo aquí bajo su corazón. ¿No
te sientes feliz mamita? ¡Pronto estaré entre tus brazos!
Noviembre 25: Mis padres todavía no saben que soy una niña,
quizás esperan un varón. ¡O tal vez mellizos! Pero les daré
una sorpresa; quiero llamarme Catalina, como mamá.
Diciembre 13: Ya puedo ver un poquito, pero estoy rodeada aún
por la oscuridad. Sin embargo, pronto se abrirán mis ojos al mundo del
sol, de las flores, y de los sueños. Nunca he visto el mar, ni una montaña,
tampoco un arco iris. ¿Cómo serán en realidad? ¿Cómo
eres tú, mamá?
Diciembre 24: Mamá, puedo oír tu corazón que late.
¿Puedes oir tú el mío? Lup-dup, lup-dup..., tendrás
una hijita sana, mamá. Sé que algunos niños tienen dificultades
para entrar en el mundo, pero hay médicos que ayudan a las madres y a
los recién nacidos. Sé también que muchas madres habrían
preferido no tener al hijo que llevan en su seno. Pero yo estoy ansiosa de encontrarme
en tus brazos, de tocarte la cara, de mirarte a los ojos, ¿Me esperas
tú con la misma alegría que yo a tí?
Diciembre 28: ¿Qué está sucediendo? ¿Qué
hacen? ¡Mamá, no dejes que me maten! ¡No, no!
Mamá: ¿Por qué permitiste que le pusieran fin a mi vida?
Habríamos sido tan felices...

"Para mi criatura
desconocida"
Yo te maté hace
tanto tiempo...
Lo que no sabía en ese momento
era que yo también moriría por dentro.
Nadie me castigó por eso
Y nada podría castigarme lo bastante.
Pero todo este sufrimiento
Es castigo más que suficiente.
Si yo pudiera regresar en el tiempo
Tu estarías aquí a mi lado...
E intuyo ¡cuánto me habrías amado!
¿Podrás perdonarme,
mi criatura desconocida?
Y tu, perdóname por favor,
Señor y Dueño de la vida!

"Vida muerta"
Piececitos formados en mi seno
-después de tres meses concebidos-
andariegos futuros, ya impedidos
del libre movimiento, por mi decidido
propósito de evitarte ser nacidos.
Sí, yo, tu madre -de tu cuerpo estuche-
delegada por Dios para ampararte
desde la propia entraña, en vez de amarte,
fui verdugo implacable y el peluche
de tu piel deseché al asesinarte.
Yo, llamada por Dios a ser tu guía
en el rudo bregar de este combate,
fin le di a tu existir y aquel embate
tortuoso de tu trágica agonía
prolonga el cruel tormento que me abate.
Piececitos que andarán por mi conciencia
retumbando en las bóvedas de un sueño
inquieto y destructor; de piedra, el ceño
se ha incrustado de luto ante tu ausencia:
remordimiento eterno hecho en mí dueño.
¡Duro final segar en flor tu vida,
comienzo de mi muerte indefinida!
